HISTORIAS

18 Mayo, 2012

La Privatización de Bankia: antes y después en el sistema financiero español

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La toma del control del Banco Financiero y de Ahorros (BFA) por parte del Fondo de Reestructuración Ordenada del Sector Bancario (FROB) es el primer paso hacia la desaparición de las Cajas de Ahorro y la completa privatización del sector financiero.

Hace apenas unas horas, se ha hecho pública la decisión del Consejo de Administración de Bankia y de su matriz Banco Financiero y de Ahorros (BFA) de aceptar la conversión de las participaciones preferentes del FROB en acciones ordinarias del BFA, la matriz de Bankia. Este paso, que ha sido presentado ante la opinión pública como la “nacionalización” de Bankia, es, bien al contrario, el paso inicial de un proceso que llevará a su completa privatización en pocos meses.

Bankia no es una entidad bancaria privada

 

Para entender bien el proceso, debemos comenzar señalando que Bankia no es un  banco privado como el Banco de Santander o el BBVA. Bankia es una compleja estructura financiera que se basa en el modelo llamado “Sistema Institucional de Protección” (SIP) o, como se le ha denominado popularmente “fusión fría”. Los SIP son modalidades de fusión en la cual las entidades financieras pertenecientes al mismo no pierden su personalidad jurídica propia, sino que se mantienen –con sus estatutos, reglamentos y órganos de gobierno. Estas entidades, crean una nueva sociedad (el SIP) a la que le trasladan su negocio bancario. La participación de cada entidad en la nueva sociedad se hace de acuerdo a su peso y tienen diferentes participaciones en su capital.

En el caso que nos ocupa, siete cajas: CajaMadrid, Bancaja, Caja de Canarias, Caja Ávila, Caja Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja decidieron crear el Banco Financiero y de Ahorros en 2010. La composición del capital de BFA sitúa a CajaMadrid, con el 52,06% del capital, como la entidad líder, seguida de Bancaja con el 37,70%  y del resto de cajas. Es importante señalar que las Cajas de Ahorro siguen siendo cajas públicas, con órganos de gobierno elegidos en asambleas con la participación de los parlamentos regionales, asambleas de impositores, sindicatos representativos, entidades sociales y municipios en los que las cajas tienen negocio. Esto es, las Cajas están y han estado siempre bajo el control público. Por lo tanto los accionistas de BFA han sido, hasta hoy mismo, entidades públicas y sujetas al control público de los parlamentos y asambleas regionales. Aqui es necesario señalar que los municipios y las comunidades tambien son Estado.

En el proceso de estructuración, BFA –insistimos, propiedad al 100% de las cajas de ahorro públicas- crea una filial, Bankia, en la que concentra su negocio bancario rentable, con la intención de que una parte de su capital salga a bolsa. Bankia sale definitivamente a Bolsa durante el verano de 2011, dejando en flotación –en los mercados financieros- alrededor del 50% de su capital. El resto permanece en manos de BFA, esto es, bajo el control de las Cajas de Ahorro (públicas). Por lo tanto el accionista mayoritario de Bankia es, con un 52%, BFA que, a su vez, es propiedad de las 7 Cajas de Ahorro. Por lo tanto, Bankia está controlada mayoritariamente por las Cajas de Ahorro –publicas, con mecanismos de gestión públicos, sometidas al control público, y con órganos de gobierno elegidos en el ámbito de lo público.

El control mayoritario de Bankia ha sido público, no privado, y los responsables últimos de la entidad han sido las Cajas de Ahorro que, a su vez, respondían a las instituciones de sus respectivas comunidades autónomas.

El problema surge en BFA, no en Bankia

 

El problema que lleva a la salida de Rodrigo Rato, el plan de rescate, y la posterior toma de control por parte del FROB es debido a un desajuste en las cuentas de BFA, no de Bankia. Los problemas con la auditoría institucional se debían a que existía un desajuste en el valor asignado a la participación de BFA en Bankia. Según BFA, el valor de ese 45% era de 12 mil millones de euros. Según la auditoría, era de 8 mil millones (que era su valor en libros). La diferencia de 3,5 mil millones significaba que las cuentas de BFA debían recoger esa pérdida de valor –de 12 mil a 8,5 mil millones- y eso significaba que BFA debía asumir esa pérdida en el ejercicio 2011.

Dado que el capital de BFA –el capital que acordaron las cajas en su constitución- era de 3500 millones de euros, al asumir esa pérdida, la entidad quedaba sin patrimonio neto, es decir, las “acciones” de las Cajas de Ahorro en BFA valían cero, lo cual significaba la quiebra de la entidad. Una de las posibles salidas –y la que se ha terminado por elegir- era que las participaciones preferentes que el FROB había inyectado en BFA en 2010 se transformaran en acciones, es decir, en capital.

El FROB, el fondo de recapitalización del sistema financiero, había inyectado en BFA la cantidad de 4.500 millones de euros como participaciones preferentes (un tipo de participaciones que no tiene voz ni voto), convertibles en acciones si era necesario. Es la decisión que el nuevo presidente de Bankia y de BFA ha tomado el pasado nueve de mayo.

Se produce entonces un doble movimiento. Por un lado, el capital que han puesto las cajas de ahorro desaparece –para absorber la pérdida de 12 mil millones  de Euros a 8,5 mil millones- y se reduce a cero. Por otro lado, los 4.500 millones del FROB se transforman de participaciones preferentes en acciones ordinarias, con voz y voto. De esta manera, las cajas pierden todo el control sobre BFA y el Estado, ahora a través del FROB, en lugar de a través de las cajas, sigue manteniendo todo el control al ser el FROB propietario de todas las nuevas acciones ordinarias.

Al tomar el 100% del capital de BFA, el Estado, a través de FROB, continúa siendo el máximo accionista de Bankia, ya que controla el 100% de BFA que a su vez controla el 52% de Bankia.

La conclusión de este movimiento es que no se ha nacionalizado Bankia, que sigue teniendo capital cotizando en Bolsa. Lo que ha ocurrido es un cambio del control de BFA, que ha dejado de pertenecer a Cajamadrid y a las otras seis cajas, y ahora pertenece al FROB. Es una transferencia del control desde los poderes públicos autonómicos y municipales al gobierno central. Es decir, desde unas instituciones del Estado a otras que son también Estado.

El siguiente paso

 

La toma de control de BFA –y, por lo tanto, el control mayoritario en Bankia- no soluciona los problemas de la entidad. Sigue teniendo más de 30 mil millones de euros en activos tóxicos, y será necesaria una nueva recapitalización a través del FROB, esta vez, a través de Bonos Convertibles Contingentes (los llamados cocos). Esta cuantía está estimada entre 7.000 y 10.000 millones de euros.

Una vez que se inyecte este capital, y con la entidad más saneada, el FROB, con prácticamente total seguridad, sacará a BFA a subasta, como ya ha hecho con otras entidades, o realizará una Oferta Pública de Venta en la Bolsa. Es decir, terminará privatizando el 100% de BFA y, por lo tanto, el 45% restante de Bankia. Es probable que en el camino se fusionen ambas entidades para simplificar el proceso.

El resultado definitivo será que BFA –y por lo tanto Bankia- habrá pasado de manos públicas a manos privadas. Habrá pasado de ser propiedad pública, quizá sin el control adecuado, o con casos de muy mala gestión, a ser propiedad privada, mientras en el camino el FROB, y por lo tanto el Estado –y por lo tanto los contribuyentes- han financiado su saneamiento, por otro lado absolutamente necesario.

La operación del FROB sobre Bankia no es su nacionalización si no, muy por el contrario, el primer paso para su privatización. De los poderes públicos autonómicos y municipales al gobierno central, y del gobierno central al sector privado. Con este movimiento, se acabará con más de 100 años de historia de las Cajas de Ahorro en España.

Fuente: José Moisés Martín en Economistas frente a la Crisis

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