HISTORIAS

18 Junio, 2012

La recaudación por IRPF cae un 0,2% hasta abril

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El pasado 30 de diciembre la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, anunció la segunda mayor subida de impuestos de la democracia. Estableció un “gravamen extraordinario y temporal” sobre el impuesto sobre la renta (IRPF), subió el IBI, eliminó la deducción para el alquiler para los jóvenes, restableció la deducción por adquisición de vivienda y mantuvo el IVA superreducido para esas operaciones. Tres meses más tarde, presentó los Presupuestos para 2012, que incluían otra batería de medidas fiscales como la amnistía fiscal, con la que pretende recaudar 2.500 millones, la supresión de deducciones y bonificaciones en el impuesto de sociedades, con unos ingresos esperados de 5.350 millones, y la subida del impuesto especial sobre las labores del tabaco (214 millones).

Los efectos de estas decisiones no están cumpliendo, hasta ahora, todas las expectativas del Gobierno. La Agencia Tributaria calcula que en los cuatro primeros meses del año el impacto de todas las medidas fiscales que ha adoptado el Gobierno asciende a 1.261 millones de euros, según el informe mensual de recaudación tributaria de abril.

El aumento de los tipos máximos del IRPF

La subida de los tipos para las rentas más altas convierte este tributo en uno de los más altos de Europa. El “recargo temporal de solidaridad” —como calificó eufemísticamente el Gobierno a la subida del IRPF— ha supuesto un ingreso adicional de 785 millones de euros. El Gobierno había estimado que esta subida fiscal —que incluye cambios en las retenciones del trabajo y del capital— tendrá un efecto sobre las arcas públicas de 5.340 millones en 2012. No obstante, la recaudación del IRPF se ha resentido durante los cuatro primeros meses del año al caer un tímido 0,2%. La explicación: “La renta de los hogares presenta en el primer trimestre de 2012 un descenso acusado por los comportamientos más negativos de las rentas de trabajo (por el mayor deterioro del empleo) y de capital”, señala el informe de la Agencia Tributaria. Hacienda admite que la subida del IRPF aprobada por el Gobierno no logra aumentar la recaudación según lo esperado debido a un “descenso acusado de la masa salarial, pérdida de ritmo de las rentas de capital, caída del pago fraccionado y agilización de las devoluciones”, según los términos hacendísticos. Traducido: se ha producido un descenso de los sueldos de los trabajadores, por lo que pagan menos IRPF, y un aumento de los despidos, que reducen las bases imponibles del tributo.

La supresión de la deducción por nacimiento

Aunque esta medida fue aprobada por el anterior Gobierno socialista, sigue teniendo efecto este año, ya que se aplicó por primera vez en la declaración de 2011 que se liquidan estas semanas. Supone un ahorro de 102 millones de euros.

El aumento del pago fraccionado del impuesto de sociedades

Una de las medidas más aplaudidas por inspectores, técnicos de Hacienda y asesores, fue la reforma del impuesto de sociedades que incluía varios cambios como el establecimiento de un pago fraccionado mínimo para grandes empresas, la limitación de la deducción de los gastos financieros, supresión de la libertad de amortización para las grandes empresas y la reducción del límite máximo anual deducible del fondo de comercio. El Gobierno había calculado que estos cambios tendrían un efecto de 5.350 millones en la recaudación. Pero los datos de recaudación de la Agencia Tributaria hasta abril sitúan el impacto de esta medida en 823 millones de euros, lo que ha servido para aumentar la recaudación un 2,6% durante los primeros cuatro meses del año.

En total, el impacto de todos los cambios fiscales introducidos por el Ejecutivo popular asciende a 1.261 millones. A pesar del efecto de estas medidas, existe cierta preocupación en el Ministerio de Hacienda porque la evolución de la recaudación es menor a la prevista. El consumo interno está retrocediendo y la caída de los ingresos por IVA (-8,2%) están mermando las previsiones del Gobierno.

Diversas instituciones internacionales como la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomiendan al Gobierno que suba el IVA, suprima la deducción por adquisición de vivienda e implante nuevos tributos sobre el medio ambiente. Pero el Gobierno, hasta ahora, se resiste a subir los tipos del impuesto sobre el consumo, el segundo tributo por recaudación y el más flexible (es el impuesto más sensible a subidas de tipos). Sostiene, como asegura la teoría fiscal, que subir el IVA cuando cae el consumo perjudica el crecimiento. La última subida de este tributo la aplicó el anterior Gobierno socialista en 2010, subió el tipo medio del 16% al 18%, lo que supuso un ingreso extra de 3.393 millones. Por eso, crecen las voces que reclaman al Ejecutivo que suba el tipo medio, uno de los más bajos de Europa, para elevar los depauperados ingresos del Estado.

No obstante, poco a poco se observa un cambio de postura en el Gobierno. La secretaria de Estado de Presupuestos, Marta Fernández Currás, admitió por primera vez que el Gobierno podría ampliar las bases imponibles del impuesto. Esto es, que productos gravados con el tipo superreducido del 4% pasen a estar sujetos al tipo reducido del 8%, y los del 8% al normal del 18%.

 

Fuente: El País

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