HISTORIAS

16 Enero, 2013

Porque invertir en Colombia




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El crecimiento anual del 6% y la estabilidad política multiplican el atractivo del país


Este jueves 19 de abril se  presenta en Bogotá el cantante británico Paul McCartney. Hasta hace muy pocos años, ni al mítico ex-Beatle ni a ningún artista de su categoría se les habría ocurrido realizar un concierto en la capital de un país que en distintos escenarios era considerado un Estado inviable.

En 2000, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) exhibían su feroz presencia en los 32 departamentos del país, no pasaba un día sin que hubiera una masacre de las bandas de extrema derecha agrupadas en las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y buena parte de las ciudades eran controladas por los barones de la droga. Cuando el liberal Álvaro Uribe Vélez asumió la presidencia (2002-2010), hizo de la seguridad una cruzada personal. Se anotó un éxito incuestionable al devolverles a los ciudadanos la confianza en sí mismos y en su país. “Colombia pasó de ser casi un Estado fallido a jugador global emergente en solo una década”, dice la revista Time en su más reciente edición internacional. En la portada está el presidente Juan Manuel Santos con el atractivo título de El regreso de Colombia.

Es cierto. De ser un Estado casi paria, en poco tiempo se ha convertido en un faro que ilumina la región por su estabilidad política. Con la gravísima enfermedad que aqueja al venezolano Hugo Chávez; con los intempestivos anuncios de nacionalizaciones de la argentina Cristina Fernández y su confrontación con Reino Unido por las islas Malvinas, y con el retiro del carismático Lula da Silva de Brasil, Santos ha dado pasos sólidos en la toma de un liderazgo regional que se hizo evidente en la reciente cumbre de las Américas realizada en Cartagena de Indias.

Además, hoy Colombia preside la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) con su excanciller María Emma Mejía, mientras otros dos compatriotas aspiran a influyentes cargos: José Antonio Ocampo, a la presidencia del Banco Mundial, y Angelino Garzón, a la dirección de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Este estado de buena salud política que vive el país está en sintonía con una situación económica envidiable: un crecimiento del 6%, un desempleo del 11% y unos niveles de inversión extranjera sin antecedentes.

Eran excepcionales los días en que un gobernante podía esperar con tanta complacencia las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE). Hace unos días reveló que el pasado fue un año excelente —con un crecimiento del 5,9%—, el mejor desde 2007, si se tiene en cuenta el difícil panorama internacional. En el contexto externo, Colombia ocupó el quinto lugar en términos de crecimiento, después de China (8,9%), Argentina (8%), India (6,1%) y Chile (6%).

Al mirar en detalle los datos sobre el producto interior bruto (PIB), el brillo lo irradia el sector minero, con un crecimiento del 14,3%. Para el Gobierno, esto es motivo adicional de satisfacción porque se cumple una de sus metas, que es impulsar lo que denomina “las cinco locomotoras de la economía”, y también muestra con claridad la transformación del país.

Mientras que hace 40 años la economía colombiana dependía en gran medida de lo que sucediera con el café, el principal producto de exportación en ese momento, ahora se vive otra bonanza: la minero-energética.

“Hoy por hoy, el principal contribuyente del Estado es el sector minero-energético, lo que ratifica que es el más importante en el país”, dice el ministro de Minas, Mauricio Cárdenas, quien destaca los millonarios recursos que se giran a través de impuestos, beneficios y contribuciones. Solo el año pasado, por ejemplo, Ecopetrol (la primera compañía petrolera del país) le aportó al Gobierno una cifra récord de 19,5 billones de pesos, un monto importante al que contribuyó el alza en los precios internacionales, como el barril del crudo, que superó los 100 dólares. Pero no todo es color de rosa. Mientras la minería parece un tren de alta velocidad, hay otras locomotoras aún de vapor. Es el caso de algunos subsectores de las infraestructuras, con un atraso de más de 30 años. La expectativa está puesta en que esta locomotora acelere su ritmo, ahora cuando entra en aplicación el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Por ahora, hay hechos inquietantes. Por ejemplo, la construcción de carreteras, puentes y túneles cayó un 16,2% como consecuencia del fuerte invierno que vivió el país hace unos meses y que ahora ha vuelto con fuerza. Además, hay una mayor fiscalización de organismos de control que han frenado muchos proyectos ante el temor de los inversores de terminar en líos jurídicos.

También la  construcción de vías férreas y pistas de aterrizaje descendió como consecuencia del invierno. Pero, asimismo, la construcción de represas y puertos aumentó un 42%, y las obras de ingeniería, un 72%. Hay quienes creen que en estas dificultades hay una oportunidad de oro para ofrecer soluciones. Eso lo saben, por ejemplo, las empresas españolas que han llegado al país para trabajar hombro con hombro con los colombianos en la búsqueda del desarrollo. Prácticamente todas las grandes multinacionales españolas tienen negocios en Colombia: Repsol-YPF, Cepsa y Gas Natural, en el terreno de los hidrocarburos; Unión Fenosa y Endesa, en el sector de la electricidad; Ferrovial y ACS, en la construcción; BBVA y Santander, entre los bancos; Telefónica, con una posición de fuerza en las telefonías fija y móvil; además de otras empresas como Aguas de Barcelona, PRISA, Sanitas, Prosegur y Mapfre. En la lista de los países que más han invertido en Colombia en la última década, Estados Unidos ocupa la primera posición —con el 16% de la inversión extranjera directa (IED) en ese periodo—, mientras España ascendió al segundo puesto con el 14%. Las cifras forman parte de todo un récord. El Banco de la República informó que la IED llegó el año pasado a 13.234 millones de dólares, con una subida del 91,8%, frente a los 6.899 millones de 2010. El aumento en el monto de los reembolsos de capital en 2011, que pasaron de 11.707 millones a 14.241 millones de dólares, situó la IED lejos de la meta prevista inicialmente en 9.700 millones de dólares y cerca de los 14.000 millones en los que se fijó posteriormente. La IED de 2011 representó el 4% del PIB y fue recibida principalmente por las sucursales y las filiales que operan en las actividades de petróleo y minería, las cuales absorbieron el 58,2%, es decir, 7.704 millones de dólares. Otros sectores a los que también arribó la IED fueron comercio, con 2.264 millones de dólares; transportes y comunicaciones, con 1.421 millones; electricidad, gas y agua, con 585 millones de dólares, e industria manufacturera, con 533 millones. En todos estos sectores se encuentra la presencia ibérica.

Este panorama invita a algunos analistas a afirmar que Colombia vive sus “15 minutos de fama”. A lo que el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverri, responde con firmeza: “No son solo 15 minutos. Es un tiempo de prosperidad que mínimo va a durar 10 años”. Sin embargo, dice que a esta situación hay que darle un manejo adecuado. ¿Cómo? “Ahorrando sin gastar en exceso, ni endeudarnos en exceso, todo con prudencia”, explica, y puntualiza que el dinero hay que invertirlo bien, “en infraestructura, en el agro, en la paz, en ganar la guerra, en mejor justicia y mejor educación”.

Para los analistas, el problema está en que hay que meter el acelerador por igual en todas las locomotoras. Además de la minera, son, primero, la vivienda, que tiene la ambiciosa meta de construir un millón de casas en el cuatrienio. El problema es la escasez de tierra urbana para los planes de vivienda popular.

La segunda, las infraestructuras, muestra unos resultados insatisfactorios, lo que se ve en las cifras mencionadas atrás. La tercera es la agrícola, con un crecimiento de apenas un 2,2% en el último año, un hecho paradójico en un país con enormes extensiones de tierra aprovechable. Y finalmente, la innovación. Santos cree que esta es la herramienta fundamental para sacar al país del atraso. Se trata de destinar el 10% de las regalías, que van al Fondo Nacional de Regalías, a la innovación. Poner la ciencia y la tecnología al servicio del desarrollo en todos los sectores.

La idea del Gobierno es dar un enorme salto cualitativo en la educación para beneficio de sus 45 millones de habitantes. Se trata de que el colombiano promedio se prepare y busque llevar sus creaciones a otros mercados. Según el informe de Desarrollo Humano, el país tiene el 95% de alfabetización y una pujante clase media que se esfuerza no solo por alcanzar el grado universitario, sino por hacer empresa. El ministro de Hacienda tiene una metáfora para describir la situación: “Abrir la economía era tan doloroso como dar a luz”.

Así, mientras Brasil y Argentina se han adherido al proteccionismo sin mayor voluntad al cambio, Colombia ha tocado todas las puertas en el planeta. Este año, el país ha cerrado tratados de libre comercio con EE UU, Canadá y Suiza, y la Corte Constitucional aprobó hace unos días tratados con China, India y Reino Unido, y otro con la Unión Europea está en camino.

En este sentido, Colombia ha puesto en marcha una verdadera revolución. Una situación aprendida de su historia, porque se tenía una dependencia excesiva de su relación con Venezuela que circunstancias políticas echaron al suelo.

Durante la crisis, que tocó fondo en 2009, las exportaciones de Bogotá hacia Caracas cayeron un 70%. A la par de la mejoría de las relaciones con Venezuela, Santos decidió empezar a preparar el país para vender en otros mercados. Las cifras oficiales muestran varias sorpresas. China ocupa el segundo lugar de países que le compran productos a Colombia, y España ha ascendido al tercer puesto.

De los casi 9.527 millones de dólares que el país vendió fuera en los dos primeros meses del año, el 8,4% (798,4 millones de dólares) fue en el gigante asiático. El primer comprador sigue siendo Estados Unidos, con un 36,9% de las exportaciones, es decir, 3.515 millones de dólares. Los datos del DANE reflejan que España ha pasado a ser el tercer comprador, desplazando a Ecuador, cuando un año antes ocupaba el puesto 12º. En enero y febrero del año pasado, las exportaciones a España eran el 1,4% del total de las ventas externas, y en el mismo periodo de este año han sido del 5,7%.

Para un país al que hasta hace poco le costaba levantar la mirada para observar qué ocurría en otros lugares, el Gobierno exhibe hoy su satisfacción al afirmar que los exportadores cada mañana se levantan con naturalidad para evaluar la marcha de sus negocios en lugares tan distintos como Pekín, Madrid y Washington.
Todo un logro para una población que creció en las últimas décadas con el estruendo de las balas y cuyas ciudades eran asociadas a cárteles del narcotráfico. “Llevamos años y décadas en dificultades. Y hemos venido cambiando esa realidad de unos años para acá. Hoy el mundo  entiende que Colombia es una de las democracias más sólidas y con una economía muy dinámica. Esto lo hacemos con buenas políticas”, dijo Santos a Time.

Un presidente que ha logrado sintonizar con su país. Todas las encuestas le dan en promedio una aceptación del 65%. ¿Por qué? Porque prefirió pasar la página de un Estado de rivalidad política, mantiene buenas relaciones con los otros poderes y se mueve como pez en el agua en los escenarios internacionales. Su estilo de gobierno corresponde al de un gobernante de un país optimista, más ejecutivo y que mira hacia el futuro.

Fuente: ElPaís

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