HISTORIAS

27 Abril, 2012

Gobernabilidad, la clave de Colombia




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“¿Cuál es la clave del éxito de Colombia?”. Al presidente Juan Manuel Santos le gusta hacerse la pregunta en público, porque el éxito es incontestable —tasas de crecimiento del 4% de promedio en los últimos años, cifras récord en inversiones y comercio, seguridad jurídica plena y riesgo país bajo, y avances notables en sus indicadores sociales— y porque en momentos de crisis global y de turbulencias económicas, su país se ha convertido en un modelo para emergentes. Y le gusta porque sabe que la respuesta es una fórmula clave en Latinoamérica: “La clave es la gobernabilidad, es la capacidad de un Estado para tomar decisiones necesarias en el momento en el que hacen falta”.

Colombia vive un espectacular proceso de transformación económica, después de décadas de agobio y frustración, de conflictos y de violencia. Aunque la pacificación debe todavía completarse, las estrategias de las dos últimas administraciones —la de Álvaro Uribe y ahora la de Juan Manuel Santos— han permitido acabar con la guerra y abrir un nuevo proyecto de país, más viable y sostenible.

El proyecto colombiano incluye un ambicioso plan de desarrollo a 10 años cuya punta de lanza son las infraestructuras. Para ello hacen falta miles de millones de euros en inversiones. Colombia exhibe sus razones —estabilidad económica y crecimiento, grandes necesidades de desarrrollo, garantías jurídicas y legislación apropiada y destacado capital humano— para atraer cada vez más inversores y socios extranjeros que le permitan cumplir sus metas. Colombia tiene enormes necesidades en infraestructuras, desarrollo tecnológico e innovación, lo que supone una gran oportunidad para las empresas extranjeras.

Gracias a la gobernabilidad, afirmó Santos en su intervención de clausura del foro —celebrado horas antes de la llegada del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a Bogotá—, Colombia puede ofrecer ahora a los inversores mejores condiciones que hace una década. “La gobernabilidad cada vez se aprecia más, porque es lo que está haciendo la diferencia entre los países viables, con buenos indicadores, y aquellos que no los tienen”. Y como remate, esta afirmación: “La estabilidad macroeconómica es un derecho fundamental de los ciudadanos”.

Sin inversión no hay crecimiento, recordó Santos. Justo cuando en algunos países de Sudamérica hay nacionalizaciones y expropiaciones, el mensaje de Bogotá es transparente: Colombia necesita socios estratégicos, socios a los que se les ofrece un marco de estabilidad y seguridad. “Si a los empresarios les va bien, a nosotros nos va bien. Lo único que pido es responsabilidad ambiental y social. Quiero que sientan que hay reglas de juego estables, que aquí no vamos a cambiar esas reglas, que aquí no expropiamos. Todo lo contrario. Somos un Estado de derecho donde hacemos todo lo humanamente posible para que se respeten las reglas. Y ese es el mejor atractivo para cualquier inversionista”, dijo el presidente ante los empresarios españoles y colombianos que asistieron al evento.

¿Cómo no iban a estar presentes las expropiaciones en el debate abierto en el foro tras la decisión de Argentina de expropiar la participación mayoritaria de Repsol en la petrolera YPF? Todos los ministros y representantes del Gobierno de Bogotá que asistieron a la conferencia coincidieron, empezando por el presidente: “Aquí no se expropia”, dijo. “En el modelo colombiano la palabra expropiar no existe. Aquí no se discrimina. Hay igualdad de condiciones para todos los inversionistas”, había anticipado el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Sergio Díaz-Granados.

El Banco Mundial, subrayó el ministro, sitúa a Colombia como primer país de Latinoamérica en proteger a los inversores y el quinto en el ámbito mundial. “El año pasado, Colombia fue el país más dinámico en flujos de inversión extranjera en América Latina”. Según Díaz-Granados, la inversión privada como porcentaje del PIB llega a niveles del 30%. En las próximas semanas, Bogotá dará el primer paso para entrar en la OCDE.

La seriedad ante sus socios no es un factor reciente, es una constante en la historia de Colombia. El país ha cumplido con sus compromisos extranjeros incluso en las épocas más aciagas, como hace una década, cuando nadie prestaba un dólar en una situación casi de Estado fallido, de país acosado por la guerrilla y el narco y con una grave crisis económica.

España es un factor protagonista en la revolución económica colombiana. Según María del Coriseo González-Izquierdo, consejera delegada del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), es el segundo mayor inversor en Colombia, excluyendo los hidrocarburos y la minería. “Más de 200 empresas españolas en el país generan unos 72.000 empleos directos y unos 80.000 indirectos. Colombia ha demostrado ser un socio fiel, favoreciendo un buen clima de negocios”, afirmó. Algunos de los patrocinadores del evento del pasado miércoles, como Telefónica, Endesa, BBVA, Ferrovial y Repsol, están entre las grandes empresas que apostaron por Colombia desde hace años.

La importancia comercial de Colombia para España es tal que bajo la presidencia española de la UE, a comienzos de 2010, se impulsó el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Europa. “España está llevando a cabo los procesos para que la ratificación de este acuerdo se complete lo más rápidamente. España se constituye como valedor de los intereses de Colombia en Europa, no solo porque se lo merece, sino porque estamos convencidos de que las alianzas abren oportunidades de negocio también para España”, señaló González-Izquierdo.

El TLC, con EE UU —firmado por Santos y Barack Obama en la pasada cumbre de Cartagena y que entrará en vigor el 15 de mayo—, también representa una oportunidad para los inversores españoles, según el ministro Díaz-Granados. A partir de ahora, las empresas españolas afincadas en Colombia podrán utilizar al país como plataforma exportadora, disfrutando de las preferencias arancelarias que contempla el pacto. “España se ha convertido en un gran socio inversor para el país y en un elemento clave en la transferencia de innovación”, dijo el titular de Comercio e Industria.

En cuanto al frente vital —para el país y para los inversores— de las infraestructuras, el presidente afirmó que en los próximos 10 años la inversión en este sector será, como mínimo, de 100.000 millones de dólares (más de 73.000 millones de euros). “Y los empresarios españoles son bienvenidos a asociarse. Hay que conectar todo el país con fibra óptica, construir un sistema de ferrocarriles, más puertos”.

Colombia, reconocen sin ningún género de dudas sus gobernantes, es uno de los países más desiguales en una región con los mayores índices de desigualdad del mundo. Por eso, aseguró Santos, “debe afrontar con más efectividad otras reformas si queremos ser un país viable y sostenible, sin desigualdad social”. El presidente aprovechó su intervención para anunciar una reforma tributaria que presentará próximamente al Congreso para hacer una mejor distribución de la riqueza; una reforma fiscal que obligue a mantener unos niveles de déficit controlados, y una reforma de las regalías, para distribuir por todo el país, y no solo en unos departamentos, los beneficios de las explotaciones de hidrocarburos y minería, principales generadores de ingresos en la actualidad.

Fuente: ElPais.com

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