Por: Diario Expansión

Salvador Ruiz Gallud, Socio del despacho de economistas y abogados Equipo Económico y ex Director General de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, analiza en esta entrevista la reforma del Impuesto sobre Sociedades que propone EXPANSIÓN.

¿Cuáles son los principales problemas que hay en el diseño del Impuesto sobre Sociedades?
La recaudación del Impuesto sobre Sociedades ha caído un 15% en términos homogéneos hasta agosto. Esta caída, si atendemos a las razones técnicas, se debe sobre todo a la aplicación por los grupos en consolidación de la compensación de bases negativas y de la libertad de amortización, dos ventajas de nuestro sistema tributario especialmente aprovechables por los grupos. Pero la causa última es la crisis económica.

¿Podemos esperar un crecimiento de la recaudación del Impuesto sobre Sociedades? 
Creo que en este momento lo más importante es generar expectativas positivas. Un anuncio de incremento de tipos en el Impuesto sobre Sociedades sería contraproducente. España mantiene un tipo nominal del Impuesto del 30%, el quinto más alto de la Unión, después de Malta, Francia, Bélgica e Italia. Estamos compitiendo con países como Bulgaria y Chipre, que tienen un 10%, y como Irlanda, con un tipo del 12,5%. Desde el punto de vista del inversor que se plantea introducirse en Europa, el tipo nominal del Impuesto sobre Sociedades es una variable muy importante. Condiciona las decisiones que se puedan tomar. 

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¿Se puede optar por bajar los tipos en plena caída de la recaudación?
Atendiendo precisamente a la realidad de esa competencia fiscal, yo apuntaría a una reducción de tipos seria y gradual, que habría de priorizar a las Pymes. El efecto de ensanchamiento de las bases imponibles que se produciría, ante la mejora de las expectativas y la confianza, puede más que compensar la caída de tipos. Finalmente se recaudaría más.

¿Hay que repensar las deducciones fiscales vigentes?
El sistema tributario debe ser lo más sencillo posible, y no tan complejo como el que tenemos. Pero la sencillez no puede conducir a la renuncia a la política tributaria. En el ámbito del Impuesto sobre Sociedades se debería incentivar, pensando en la crisis, la autofinanciación de las empresas (que la que no reparta beneficios se vea favorecida), la inversión en capital fijo, y el mantenimiento y la creación de empleo. También habría que potenciar la I+D+i y la internacionalización, sobre todo de las Pymes. Las ventajas fiscales que se implantaron desde la segunda mitad de los años 90 han sido decisivas para explicar por qué las empresas españolas están tan bien posicionadas en el extranjero, en Latinoamérica y Europa.

¿Se puede repetir lo mismo que pasó en los años 90?
Ahora las deducciones hay que medirlas mucho, primero por la simplificación del sistema tributario que ha de perseguirse y también por la recaudación. Pero o se puede dejar de aprovechar la política tributaria para crecer y crear empleo.

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Publicado el 10-2011 por PBS